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¿De dónde
surge la vida?
La cuestión
del origen de la vida en la Tierra, ha
generado en las
ciencias de la
naturaleza un campo de estudio
especializado cuyo objetivo es elucidar cómo
y cuando surgió.
La
Astrobiología es el paradigma científico que
explora el origen del universo y el origen
de la vida. Trata de definir el fenómeno de
transición de la materia del estado
prebiótico (antes de la vida) a las
condiciones bióticas. Requiere del trabajo
científico interdisciplinario de
astrofísicos, biólogos, matemáticos,
geólogos, ingenieros y otros científicos.
Estos
conocimientos, constituyen un prerrequisito
para entender el origen de la vida. Las
preguntas fundamentales en astrobiología
son:
1)
¿Cómo inició la
vida?
2)
¿Cómo
evolucionaron las formas primitivas de vida?
3)
¿Existe la vida en
otro sitio del universo?
¿Cuál es el
futuro de la vida en la tierra y más allá de
nuestro planeta?
La opinión
más extendida en el ámbito científico
establece la
teoría de que la
vida evolucionó de la materia
inerte en algún momento entre hace 4.400
millones de años, cuando se dieron las
condiciones para que el vapor de
agua pudiera condensarse por
primera vez y 2.700 millones de años, cuando
la proporción entre los
isótopos estables de
carbono (12C
y 13C), de
hierro (56, Fe 57Fe y 58Fe) y de
azufre (32S, 33S, 34S y 36S)
inducen a pensar en un origen biogénico de
los
minerales y
sedimentos que se produjeron en
esa época y los biomarcadores moleculares
indican que ya existía la
fotosíntesis.
Además
entrarían aquí ideas e hipótesis sobre un
posible origen extraplanetario o
extraterrestre de la vida, que habría
sucedido durante los últimos 13.700 millones
de años de evolución del Universo conocido
tras el
Big Bang.
El cuerpo
de estudios sobre el origen de la vida
constituye un campo limitado de
investigación, a pesar de su profundo
impacto en la
biología y la comprensión humana
del mundo natural. Los progresos en esta
área son generalmente lentos y esporádicos,
aunque aún atraen la atención de muchos,
dada la importancia de la cuestión que se
investiga. Existe una serie de observaciones
que apuntan a las condiciones fisicoquímicas
en las cuales pudo emerger la vida, pero
todavía no se tiene un cuadro razonablemente
completo acerca de cómo pudo ser este
origen.
Existen
diversas teorías que tratan de responder a
la pregunta sobre el origen de la vida. Una
división inicial diferencia entre la
posibilidad o no de que la vida evolucione a
partir de la materia no viva: abiogénesis
vs. biogénesis:
Es una
antigua teoría biológica que sostenía que
podía surgir vida animal y vegetal de forma
espontánea, a partir de la materia inerte.
Se trataba de una creencia popular
profundamente arraigada. La observación
indicaba que surgían gusanos del fango,
moscas de la carne podrida, cochinillas de
los lugares húmedos, etc. Así, la idea de
que la vida se estaba originando
continuamente en la Tierra a partir de esos
restos de materia orgánica se denominó
generación espontánea.
Esta teoría
fue defendida por
Aristóteles, quien proponía la
generación espontánea de las formas de vida
inferior. Este
proceso era el resultado de
interacción de la
materia no viva con fuerzas
capaces de dar vida a lo que no tenía. A
esta
fuerza la llamó entelequia. Esta
teoría, junto con la creación divina de las
formas superiores de la vida, y apoyada
posteriormente por teólogos como Tomás de
Aquino y por científicos como William Harvey
e Isaac Newton fue la preferida por la
ciencia durante más de dos mil años.
A partir
del siglo XVII, varios experimentos
demostraron que los seres vivos se forman
solamente a partir de seres vivos. En la
segunda mitad del siglo
XIX,
Luis Pasteur realizó una serie de
experimentos que probaron definitivamente
que también los microbios se originaban a
partir de otros microorganismos. Fue él
quien comprobó que en el aire había una gran
cantidad de microorganismos, lo cual
constituyó una prueba concluyente que
terminaba con la teoría de la generación
espontánea, al menos en la forma enunciada
inicialmente.
Teoría del
origen físico-químico de la vida (Paradigma
Oparin – Haldane):
En 1920 el
bioquímico ruso Alexander Oparin y el
genetista inglés J.B.S Haldane,
separadamente, reavivaron la doctrina de la
generación espontánea de una forma más
sofisticada.
La suya es
una teoría del origen físico-químico de la
vida, conocida como Paradigma Oparin –
Haldane. Se basa en las condiciones físicas
y químicas que existieron en la Tierra
primitiva y que permitieron el
desarrollo de la vida.
De acuerdo
con esta teoría, en la Tierra primitiva
existieron determinadas condiciones físicas
y químicas, de
temperatura, así como radiaciones
del Sol que afectaron las sustancias que
existían entonces en los mares primitivos.
Dichas sustancias se combinaron de tal
manera que dieron origen a los seres vivos.
Esta teoría sugiere que los océanos pre-bióticos
de la tierra —muy diferentes de sus
correspondientes actuales— habrían formado
una "sopa caliente diluida" en la cual los
compuestos orgánicos, los constituyentes
elementales de la vida, se pudieron haber
formado. Esta idea se llamó biopoesis, es
decir, el proceso por el cual la materia
viva surge de moléculas autorreplicantes
pero no vivas.
Apoyándose
en esta teoría, en 1953, los químicos
americanos Stanley Miller y Harold Urey
demostraron que, varios aminoácidos podían
ser sintetizados químicamente a partir de
amoniaco (NH3) y metano (CH4). Este
experimento, sigue siendo famoso y el
paradigma Oparin – Haldane aún prevalece
actualmente.
Más allá de
la observación trivial de que la vida
existe, es difícil probar o falsar la
abiogénesis; por tanto, la hipótesis tiene
muchas críticas, tanto de la comunidad
científica como desde posiciones no
científicas. No obstante, la investigación y
la generación de hipótesis continúan con la
esperanza de desarrollar un mecanismo
teórico satisfactorio de la abiogénesis.
Como
opuesto a abiogénesis, el término biogénesis
se utiliza para afirmar que la vida se puede
transmitir solamente a partir de seres
vivos, que todos los organismos visibles
surgen sólo de gérmenes del mismo tipo y
nunca de materia inorgánica. Omne vivum ex
vivo.
La
emergencia de moléculas primigenias es un
misterio.
Dos paradigmas intentan explicarla:
Uno sugiere que la vida surgió en la
tierra, el otro, que se
originó en otro sitio del universo y que
compuestos prebióticos o formas primitivas
de vida llegaron a la tierra viajando como
pasajeros del material cósmico. Ninguna
posibilidad es excluyente.
Actualmente
no hay un verdadero
modelo "estándar" del origen de
la vida. Los modelos más aceptados se
construyen de uno u otro modo sobre cierto
número de descubrimientos acerca del origen
de los componentes celulares y moleculares
de la vida.
CRÍTICAS AL
MODELO DE ABIOGÉNESIS
El moderno
concepto de
abiogénesis ha sufrido las
críticas de los científicos a lo largo de
los años. Los astrónomos
Sir Fred Hoyle y
Chandra Wickramasinghe fueron
críticos de la abiogénesis. En concreto
Hoyle rechazaba que la evolución química
pudiera explicar el origen natural de la
vida: su argumento se basaba
principalmente en la improbabilidad de que
lo que se estima que fueron los componentes
necesarios llegaran a agregarse por la
evolución química. Aunque las teorías
modernas tratan este argumento, Hoyle
nunca vio la evolución química como una
explicación razonable. Hoyle prefería la
panspermia
como una explicación natural alternativa del
origen de la vida en la
Tierra.
También el
físico
Hubert Yockey criticaba la
abiogénesis en el sentido de creerla más
cercana a la
teología que a la
ciencia.
Otros
científicos han propuesto contrapuntos a la
abiogénesis, como
Harold Urey,
Stanley Miller,
Francis Crick (biólogo molecular)
y también cabría alinear en este sentido la
hipótesis de la panspermia dirigida de
Leslie Orgel.
La
hipótesis de la
panspermia es una alternativa a
la abiogénesis terrestre.
Sugiere que las "semillas" o la esencia
de la vida prevalecen diseminadas por todo
el
universo y que la vida comenzó en
la
Tierra gracias a la llegada de
tales semillas a nuestro planeta. Se
basa en la comprobación de que ciertos
organismos terrestres (ciertas
bacterias,
cianobacterias y
líquenes) son tremendamente
resistentes a condiciones adversas y que
eventualmente pueden viajar por el espacio y
colonizar otros planetas.
La ventaja de las hipótesis de un origen
extraterrestre de la vida primitiva es que
incrementa el campo de probabilidad para que
la vida se desarrolle. No se requiere que se
desarrolle en cada planeta en el cual se
halle, sino más bien en una sola
localización y posteriormente se extiende
por la
galaxia hacia otros sistemas
estelares a través del material cometario.
Esta idea ha recibido impulsos debido a
recientes descubrimientos sobre microbios
muy resistentes.
Historia
de la Panspermia
Panspermia
es la
hipótesis que sugiere que las
"semillas" o la esencia de la
vida prevalecen diseminadas por
todo el
universo y que la vida comenzó en
la
Tierra gracias a la llegada de
tales semillas a nuestro planeta.
Esta idea
es inicialmente defendida hacia el año 450
a.d.C por el filósofo griego
Anaxágoras de Jonia, quien
propuso que todas las cosas vivas brotaron
de ciertas omnipresentes “semillas de vida”.
Él fue el primer defensor de la teoría de
que la vida en la tierra fue sembrada desde
el espacio.
Unos 2.300
años después, durante la década de 1830, el
químico sueco Jons Jackob Berzelius
confirmó que en ciertos meteoritos se
podían encontrar compuestos de carbono
“caídos del cielo”. Sin embargo, a pesar
de que el mismo Berzelius mantenía que esos
carbonatos eran contaminantes originados en
la propia Tierra, su hallazgo contribuyó a
la concepción de teorías propuestas por
pensadores posteriores, tales como el médico
Hermann Ritcher quien en
1865 acuñó el término panspermia
usando el griego παν- (pan = todo) y σπερμα
(sperma = semilla)
El 1879 la
panspermia recibió su primer tratamiento
real por parte de Hermann von Helmholtz, el
físico alemán que formuló una de las leyes
básicas del universo: el principio de
conservación de la energía. Él fue uno de
los primeros científicos que vinculó la
materia interestelar con el surgimiento de
la vida terrestre. Helmhotz sospechaba que
las moléculas orgánicas (los compuestos a
base de átomos de carbono que conforman a
todos los seres vivos) habían llegado a la
Tierra empaquetadas en cometas y meteoritos.
Por la misma época, el físico William
Thomson, más conocido como Lord Kelvin dio
también su apoyo a la teoría de panspermia,
cuando la calificó de “tosca y visionaria,
pero indudablemente científica”.
Pero fue
otro químico sueco, el ganador del premio
Nobel de 1903 Svante Arrhenius, quien
popularizó en 1908 el concepto de que la
vida se originó en el espacio.
Quizás resulte sorprendente el hecho de que
la idea estaba basada en la noción de que la
presión de la radiación del Sol (y de otras
estrellas) “soplaba” microbios por todos
lados como diminutas velas solares, y no por
haber hallado los compuestos de carbono en
los meteoritos rocosos.
En su libro
Worlds in the Making,
proponía la teoría de que toda la vida en la
Tierra surgió a partir de “semillas”
llegadas desde el espacio. Según decía, en
tiempos pretéritos, formas de vida muy
simples (esporas) fueron escapando de las
atmósferas de lejanos planetas con vida,
vagando entre los mundos, y llevando la
chispa vital. Un verdadero desparrame de
semillas biológicas que había llegado hasta
aquí. Y por eso, Arrhenius hablaba de
“Panspermia” (“semillas por todas partes”).
De esta forma, esta teoría, equipara al
planeta con un óvulo que es fecundado por
uno o varios espermatozoides siderales: los
cometas y los meteoritos.
En 1961, el
bioquímico catalán Joan Oró, uno de los
precursores de la teoría de la panspermia,
especuló con la posibilidad de que los
cometas habrían aportado a la Tierra un gran
número moléculas orgánicas. Ocho años
después se realizaron meticulosos análisis
de un meteorito caído en Australia, y se
hallaron 74 aminoácidos distintos, 250 tipos
de hidrocarburos y las cinco bases que
forman el ADN y al ARN (adenina, guanina,
citosina, timina y uracilo). Otros estudios
han dado resultados equivalentes.
A partir de
1970, la teoría de la panspermia es
presentada formalmente por los astrofísicos
británicos Fred Hoyle y Chandra
Wickramasinghe,
al anunciar que sus mediciones de ondas
infrarrojas indicaban la presencia de
bacterias en la materia interestelar.
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“Yo me baso
en las observaciones -declaró Hoyle en una
entrevista- yo no digo ‘es absurdo que haya
bacterias en el espacio’. La conclusión
encaja con las observaciones, entonces es la
mejor teoría que tenemos. No me importa si
es absurda. Así que no dudé en publicarla.
Eso, por supuesto, fue el principio del
desastre, del ridículo. ¡Ellos (sus
detractores) saben! Nacieron para saber que
las partículas en el espacio no son
bacterias. Dios habló con ellos”. |
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Al afirmar
que la vida no surgió en la
Tierra sino que llegó a nuestro
planeta a bordo de
cometas capaces de dispersar el
mismo tipo de vida por diferentes mundos,
esta teoría recuerda a nivel macroscópico lo
que sucede en los reinos invisibles de la
fecundidad humana.
La
aparición de la vida ¿fue una consecuencia
lógica de la química prebiótica? Fred Hoyle
piensa que no:
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“La
formación de una célula viva a partir de una
sopa química inanimada es tan probable como
el ensamblado de un 747 por un torbellino
que pasa a través de un depósito de
chatarra”. |
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Si el
tiempo para que se formaran las moléculas
precursoras de la vida no fue suficiente,
entonces
¿de dónde salieron esas moléculas?
Dicen que del espacio exterior. Se han
detectado compuestos orgánicos en el polvo
interestelar, meteoritos, cometas y las
atmósferas de Júpiter, Saturno y Titán.
Dentro del meteorito Murchison, que cayó el
28 de septiembre de 1969 en Australia, se
encontraron 18 aminoácidos.
Diversos Tipos de Panspermia
En la actualidad se diferencian varias tipos
de panspermia:
-
Pseudo-panspermia,
representa la llegada de compuestos
orgánicos complejos procedentes del espacio
exterior para constituir la sopa prebiótica
como ingredientes de partida. Este concepto
ya ha sido ampliamente aceptado.
-
Panspermia
básica,
que sostiene la idea de que la vida
microbiana está presente en el espacio en
cuerpos como cometas o asteroides y que
puede alcanzar intacta la superficie de los
planetas y reiniciar su evolución en ellos.
Si estas formas microbianas escaparan en
forma de fragmentos de un planeta tras el
impacto de un meteorito, el fenómeno se
denominaría como panspermia de impacto
meteórico o litopanspermia. Se cree que
estos viajes solo pueden ser
interplanetarios.
-
Radio-panspermia
Como hemos visto, fue Svante Arrhenuis,
quien planteó que la radiación luminosa de
las estrellas capturaba gérmenes y los
impulsaba haciéndolos viajar por el espacio.
Paul Becquerel demostró que estos supuestos
gérmenes serían destruidos a causa de las
radiaciones ultravioletas, las bajas
temperaturas y el vacío casi absoluto.
-
Litopanspermia.
A partir de los años 60 del Siglo XX cobró
fuerza otro modelo, según el cual la vida
podría viajar protegida en el interior de
meteoritos, y haber llegado a nuestro
planeta desde su lugar de origen. Sus
principales defensores han sido los
astrofísicos Sir Fred Hoyle y Chandra
Wickramasinghe.
El hecho es
que la supervivencia microbiana en el
espacio quedó demostrada en 1969, cuando la
nave Apollo XII trajo desde la Luna los
restos de la sonda Surveyor III, enviada
allí en 1967. Entre estos restos se
encontraron colonias de microorganismos que
habían sobrevivido al viaje de ida y vuelta
a nuestro satélite, y para ello habían
recurrido a piezas de goma como fuente
energía.
-
Panspermia
dirigida.
Sugiere que la vida pudo ser distribuida por
una avanzada civilización extraterrestre.
Uno de los descubridores de la
estructura del ADN, Francis Crick, ya habló
de esta posibilidad.
Al no encontrar pasos intermedios
previos a la doble hélice, apuntó la
hipótesis de que quizás el ADN hubiera
llegado a nuestro planeta ya conformado,
es decir, procedente de algún otro lugar
en donde habría evolucionado
Francis
Crack planteó esta idea en 1973 en un
artículo publicado en conjunto con el
químico Leslie Orgel en la revista Ícaro. En
él argumentan que el ADN encapsulado dentro
de pequeños granos pudo ser disparado en
todas direcciones por tal civilización para
diseminar la vida en el universo:
«Parece
ahora improbable que los organismos vivos
extraterrestres pudieran haber alcanzado la
Tierra ya sea como esporas conducidas por la
presión de la radiación de otra estrella o
como organismos vivos incrustados en un
meteorito. Como alternativa a estos
mecanismos del siglo diecinueve, hemos
considerado la Panspermia Dirigida, la
teoría de que los organismos fueron
deliberadamente transmitidos a la Tierra por
seres inteligentes de otro planeta.
Concluimos que es posible que la vida
alcanzara la Tierra de esta manera, pero que
la evidencia científica es inadecuada
actualmente como para decir algo acerca de
esa probabilidad. Prestamos atención a los
tipos de evidencia que pudieran arrojar una
luz adicional sobre este tema».
La
panspermia moderna propone que, son los
cometas los vehículos portadores. Los
cometas pueden proteger a las células de la
radiación cósmica y UV, pueden liberarlas en
la alta atmósfera para ulteriormente
descender suavemente hasta la superficie. Si
como parece, las esporas bacterianas son
inmortales, los cometas podrían
transportarlas a través de toda una galaxia.
Según
Hoyle, refrendar el papel de las bacterias
como probable eslabón perdido y resolver su
supervivencia en el espacio es sencillo, ya
que estos microorganismos parecen resistirlo
todo. De hecho, el ser humano lleva sobre la
Tierra un millón de años, mientras las
bacterias llevan 4.000 millones.
La Panspermia
Firme
Hasta ahora
hemos hablado sólo del origen de la vida en
la Tierra o en cualquier otro planeta. La
Panspermia Firme propuesta por Hoyle y
Wickramansinghe amplía el concepto moderno
de la panspermia para incluir también un
nuevo concepto de evolución.
Aunque los
autores aceptan el hecho de que la vida se
desarrolló a lo largo de cuatro mil millones
de años, afirman, por el contrario, que los
programas genéticos para el salto a una
evolución superior no pueden ser solamente
explicados por mutaciones aleatorias y
recombinación entre genes partiendo de
organismos unicelulares, ni siquiera para
periodos de tiempo tan largos. Su
programación debe proceder de algún lugar
más allá de la Tierra. Su teoría sostiene
la tesis de que toda la vida tuvo que
proceder del espacio. Incorpora por lo
tanto, la panspermia original, del mismo
modo que la Relatividad General lo hace con
la Relatividad Especial.
En este
concepto de panspermia, los genes que dan
origen a los avances evolutivos no son
transcritos copiándolos y modificando los
errores dentro de un sistema bacteriano,
sino que son instalados por transferencia
genética. La importancia de la transferencia
genética ha llegado a ser reconocida
gradualmente en la corriente dominante de la
biología actual.
La Teoría de la Ascendencia Cósmica
La Teoría
de la Ascendencia Cósmica representa una
nueva teoría relacionada con el origen y la
evolución de la vida en la Tierra. Surge de
la fusión de las teorías Gaia de Lovelock y
la Panspermia generalizada de Hoyle y
Wickramansinghe. Constituye una teoría
globalmente científica, verificable, en la
que las evidencias se acumulan.
La Teoría
Gaia fue enunciada en 1969 por el químico
atmosférico James Lovelock, y apoyada y
extendida por la bióloga Lynn Margulis. Se
trata de un conjunto de modelos científicos
de la
biosfera en los cuales se postula
que la
vida fomenta y mantiene unas
condiciones adecuadas para sí misma,
afectando al entorno. Según la hipótesis de
Gaia la atmósfera y la parte superficial del
planeta Tierra se comportan como un todo
coherente donde la vida, su componente
característico, se encarga de autorregular
sus condiciones esenciales tales como la
temperatura, composición química y salinidad
en el caso de los océanos. Gaia se
comportaría como un sistema auto-regulador
(que tiende al equilibrio).
En su
versión más firme, la panspermia afirma
que la vida inteligente sólo se puede
derivar de vida inteligente anterior.
Lógicamente, por lo tanto, la vida
inteligente debe haber existido desde
siempre, y lo que hemos llamado “progreso
evolutivo” debería ser actualmente el
desarrollo local de la vida pre-existente
altamente evolucionada
Sostiene
que la vida en la Tierra se generó de
semillas procedentes del espacio, y que su
evolución a formas superiores dependió de la
programación genética incorporada. (Esta
teoría acepta la teoría Darvinista de la
evolución que no precisa de ninguna
programación genética incorporada). La
Ascendencia Cósmica implica que la vida tal
y como la conocemos, únicamente puede
proceder de nuestros antepasados, al menos
los altamente evolucionados, y quiere decir
que no pudo haber en el pasado, origen de la
vida a partir de materia inerte.
Esta teoría
es totalmente científica y no existe nada
sobrenatural en la misma. Responde a la
crítica de que el darwinismo no explica el
progreso evolutivo.
En la
versión firme de la panspermia, la evolución
Darwinista puede ocasionar variaciones que
resulten de una o dos mutaciones puntuales y
mediante selección natural conducir a la
adaptación o a la microevolución, pero este
proceso es diferente al macroevolucionario,
que precisa de la totalidad de los nuevos
genes distintos de los precursores conocidos
conteniendo cientos de nucleótidos
esenciales. En la panspermia firme, estos
nuevos genes deben provenir de otra parte.
En esta
teoría, la pregunta de “por qué hay vida
inteligente”, representa una cuestión que la
ciencia no puede contestar.
La vida inteligente parece haber existido
siempre. En tanto que el progreso evolutivo
en un sistema cerrado no se demuestre que
puede tener lugar, la ciencia puede seguir
ahondando en este tema.
La Panspermia, Una Alternativa al Darwinismo
En primer
lugar, el relato Darwinista del progreso
evolutivo carece de un modelo similar a las
computadoras. Los modelos computables pueden
cambiarse aleatoriamente y desarrollarse
para solventar problemas preestablecidos,
pero ningún programa informático ha
demostrado la capacidad de componer nuevos
programas que agreguen nuevas y sofisticadas
características a si mismos, como parece
haber sucedido en la evolución de la vida en
la Tierra. Si hubiese sido así, habría
establecido que el progreso evolutivo
Darwinista habría sido posible.
Sin
embargo, la teoría Darwinista tras 150
años de defensa activa, presenta algunas
dudas entre determinados sectores
científicos. No existe un modelo
informático para la teoría evolutiva
Darwinista, el proceso no ha podido ser
demostrado en experimentos biológicos en
sistemas cerrados y es considerada poco
creíble por muchos científicos.
Hasta la aparición de la teoría de la
panspermia, la ciencia creyó que nuestro
planeta constituía un sistema biológico
cerrado. Si fuese así, los experimentos del
sistema cerrado hubiesen cursado con
resultados favorables a favor del
Darwinismo.
Pero el
mero hecho de la posible existencia de la
panspermia modifica enteramente la
situación.
No se puede proclamar con total seguridad
que nuestro planeta constituye un sistema
cerrado, por lo tanto, cualquier evolución
biológica en nuestro planeta puede ser
consecuencia de la expresión de genes
adquiridos en cualquier otro lugar, es
decir, que la totalidad de nuestro planeta
está expuesto a la contaminación genética
procedente del espacio.
Ahora
sabemos que es posible la entrada en la
biosfera de nuestro planeta de material
biológico procedente de cualquier otro lugar
del espacio. Esta posibilidad representa la
alternativa científica al Darwinismo.
El BIG BANG
Debemos admitir por lo menos la posibilidad
de que la vida en la Tierra pudo haber
venido de otra parte y que los programas
genéticos para una vida inteligente también
lo pudieron hacer, pero ¿no podría haber
sido la vida la que originase los productos
químicos no vivos, en un determinado lugar?,
¿no podrían haber sido las procariotas las
que hubiesen evolucionado hasta llegar a ser
vida inteligente de facto, en algún momento
del pasado?
El apoyo
científico a estas propuestas constituye el
Big Bang estándar. Si todo el Universo
representa un experimento biológico cerrado
que comenzó sin vida, los supuestos
anteriores serían válidos, pero el Big Bang
está demasiado lejano como evidencia y
demasiado incierto como teoría para asentar
la biología. Si la vida pudo surgir de
productos químicos y realizar “de novo”
progresos evolutivos, debería haber una
evidencia más sólida que el Big Bang.
Críticas a la Teoría
de la Panspermia
La teoría
de la panspermia fue acogida con recelo
cuando no directamente rechazada por la
comunidad científica, al contraponerse
frontalmente a la aséptica y convencional
teoría de la “sopa primordial”, en la que el
origen de la vida es un fenómeno químico
espontáneo,
que por azar surge dentro de un caldo de
cultivo terrestre.
La crítica
más frecuente a la teoría de la panspermia
es que carece de interés porque no responde
a las preguntas fundamentales sobre el
origen de la vida, ya que se limita a
trasladar la cuestión del origen de la vida
a otro lugar.
-
Hasta hace
25 años, la panspermia se consideraba muy
alejada de la realidad por varias razones:
-
Los
microbios en el espacio morirían por la
acción de la radiación.
-
Las células
serían incapaces de continuar con vida
después de un viaje interestelar de varios
millones de años.
-
El calor
desarrollado por fricción al entrar en la
atmósfera esterilizaría cualquier forma de
vida.
-
Existe
escasa evidencia de la presencia de
compuestos orgánicos complejos en el
espacio.
-
Existe poco
o nada de agua en otros planetas o en sus
lunas.
Evidencia que apoya
la Teoría de la Panspermia
Todas estas
objeciones han ido cambiando en la medida en
que se han dado a conocer nuevas pruebas:
-
19 de mayo
de 1995: dos científicos en el Politécnico
de California demostraron que, las bacterias
pueden sobrevivir sin ningún metabolismo por
lo menos 25 millones de años; probablemente
sean inmortales.
-
24 de
noviembre de 1995: el New York Times informó
acerca de unas bacterias que podían
sobrevivir a la radiación más intensa de la
que jamás haya experimentado la Tierra.
-
7 de agosto
de 1996: La NASA anunció una evidente vida
antigua fosilizada en el meteorito ALH 84001
de Marte.
-
27 de
octubre de 1996: científicos genetistas han
demostrado que, muchos genes son mucho más
antiguos que el fósil en el que se
encuentran. Estudios posteriores han
corroborado este descubrimiento.
-
29 de julio
de 1997: un científico de la NASA anunció la
existencia de, formas de vida microscópicas
fosilizadas en un meteorito procedente de un
planeta desconocido.
-
Primavera
de 1998: un microfósil fotografiado en 1966
que fue encontrado en un meteorito, fue
reconocido por un microbiólogo ruso como
bacteria magnetotactica.
-
Otoño de
1998: La postura pública adoptada por la
NASA respecto a vida en el espacio, cambió
radicalmente.
-
4 de enero
de 1999: La NASA reconoció oficialmente la
posibilidad de que, la vida en nuestro
planeta pudiera haber venido del espacio.
-
19 de marzo
de 1999: Los científicos de la NASA
anunciaron que, dos meteoritos más, eran
portadores de una evidencia fosilizada más
clara, acerca de una posible vida en Marte.
-
26 de abril
de 2000: el equipo alemán que manejaba el
espectrómetro de masas de la misión Stardust
de la NASA, anunció la detección de grandes
moléculas orgánicas en el espacio, aunque se
desconoce cuál puede ser su origen.
-
19 de
octubre de 2000, un equipo de biólogos y un
geólogo, anunció la reanimación de bacterias
de hace 250 millones de años, confirmando
así que las esporas bacterianas pueden ser
inmortales.
-
13 de
diciembre de 2000: un equipo de la NASA
demostró que los magnetosomas presentes en
el meteorito ALH 84001 de Marte son de
origen biológico.
-
Junio de
2002: científicos genetistas divulgaron la
evidencia que el salto evolutivo de los
chimpancés a los seres humanos, fue asistido
por virus.
-
2 de agosto
de 2004: Se divulgaron por un científico de
la NASA, fotos muy convincentes de una
cianobacteria fosilizada en un meteorito.
-
8 Sep de
2005: En el cometa Tempel 1 se descubre la
presencia de compuestos orgánicos.
-
25 January
2005: J. Craig Venter apoya la panspermia.
-
10 May
2007: E. O. Wilson apoya la panspermia.
-
18 Apr
2008: Richard Dawkins apoya la panspermia.
Situación Actual
Hoy en día,
la hipótesis de la Panspermia ha logrado
cierto grado de respetabilidad científica.
A pesar de que la opinión ortodoxa sigue
siendo que la vida ha evolucionado in
situ en
este mundo y, posiblemente en muchos otros,
hay crecientes pruebas de que, al menos,
algunos de los ingredientes para la vida,
tales como aminoácidos, pueden haber caído
del cielo, además de ser fabricados aquí en
la Tierra.
Químicos
prebióticos han sido detectados en nubes
interestelares (similares a aquellas en que
el Sistema Solar se formó), cometas y
meteoritos. Por lo menos parece que algunos
de los ingredientes para la vida, tales como
aminoácidos, pueden haber caído del cielo,
además de ser fabricados aquí en la Tierra.
Sin
embargo, algunos investigadores han ido
mucho más allá en sus especulaciones. En
particular, Fred Hoyle y Chandra
Wickramasinghe han argumentado
persistentemente desde el decenio de 1970
que las sustancias orgánicas complejas, y
quizás incluso primitivos organismos,
podrían haber evolucionado en la superficie
de los granos de polvo cósmico en el espacio
y luego ser transportados a la superficie
terrestre por cometas y meteoritos (ver la
vida, en el espacio). La extraordinaria
resistencia de algunos extremófilos, las
esporas bacterianas, e incluso ADN expuesto,
presta crédito a la opinión de que simples
formas de vida pueden tener su origen entre
las estrellas o sido capaces de sobrevivir a
largos viajes interestelares.
Actualmente, está universalmente aceptado
que, el espacio contiene los “ingredientes”
de la vida. Su desarrollo podría constituir
la primera pista hacia un cambio brusco del
paradigma, pero la corriente científica
dominante no ha aceptado la base principal
de la panspermia moderna, que afirma, que
las células sembraron la vida en la Tierra.
Líneas de
Investigación:
En la actualidad existen varias líneas de
investigación abiertas, que pretenden tener
pruebas que avalan la panspermia:
Jayant
Narlikar, es un eminente astrofísico indio,
director y fundador del Centro Interno
Universitario de Astronomía y Astrofísica
(IUCAA) de Pune (India).
Se le considera uno de los principales
expertos y defensores de la
Teoría del Estado Estacionario en
cosmología. Su trabajo sobre la
gravitación en colaboración con
Fred Hoyle, llamado la
Teoría de Hoyle-Narlikar, propuso
una síntesis entre la
Teoría de la Relatividad de
Albert Einstein y el
Principio de Mach.
En 2001
dirigió un experimento aéreo a gran altura
con un globo aerostático. A bordo llevaba un
equipo tomador de muestras que consistía en
16 cilindros que habían sido vaciados y
descontaminados antes del lanzamiento. A
medida que el globo ascendía en los cielos
de la India, se absorbían bocanadas de aire
a los cilindros. Uno a uno, los cilindros se
llenaron automáticamente con muestras a
diferentes alturas, variando entre 25 a 41
Km.
Una vez que
la carga regresó a tierra, fue examinada en
laboratorios de biología en Cardiff y
Sheffield en Inglaterra. Los investigadores
encontraron evidencia de células vivas en
las muestras a 41 Km. Estas “bacterias”
recuperadas a grandes alturas no podían ser
cultivadas en las cajas Petri de
laboratorio. De acuerdo con Narlikar, esto
era importante para descartar contaminación
de las muestras en el laboratorio – o sea
que las células encontradas, claramente no
eran bacterias comunes de laboratorio.
Este
experimento fue el primer intento de
demostrar que los sistemas biológicos
existían a tales alturas.
Sin
embargo, Narlikar admite que aún no sabe si
la biología que ha encontrado viene de
arriba o de abajo. Después de todo, quizá lo
que él ha encontrado son terrícolas
unicelulares volando a grandes alturas. Pero
el investigador indio parece confiar en que
vienen de arriba, porque los científicos
atmosféricos le han dicho que aún durante
las más fuertes erupciones volcánicas, la
ceniza es lanzada a altitudes no mayores de
32 Km. Así que el hecho de que haya
encontrado algo a 41 Km., y durante un
período cuando no había erupciones
volcánicas, habla de una posibilidad real de
un origen extraterrestre.
Es
innecesario decir que la panspermia sigue
siendo una teoría “radical” y Narlikar dice
que sus colegas dan la bienvenida a esta
idea en una de dos formas. O bien protestan
violentamente, evidenciando una especie de
mente geocéntrica -como él lo llama-, o dan
ánimos con precaución, hablando de un
resultado interesante que debe ser explorado
más a fondo.
Pero él
acepta que la reacción a la panspermia es
menos hostil hoy día de lo que lo fue hace
25 años, porque mientras tanto las bacterias
han sido encontradas viviendo en condiciones
extremas en la Tierra y en el laboratorio
han sido puestas experimentalmente bajo
condiciones muy severas y han sobrevivido.
Así que la idea de panspermia ya no es
considerada tan rara como lo fue en algún
tiempo.
El Dr
Godfrey Louis, especialista en física del
espacio, es el director de un proyecto de
investigación que se lleva a cabo en Kochin
University of Science and Technology, del
estado de Kerala en la India.
En abril de 2006, publicó un documento en la
revista Astrophysics and Space Science en el
que la hipótesis de que las muestras de agua
de lo que se ha dado en llamar “la lluvia
roja” tomadas de la lluvia recogida en
el estado indio de Kerala en el verano de
2001, contienen microbios del espacio
ultraterrestre.
Él
relaciona el fenómeno con el paso de gran
meteorito que cruzó sobre la costa de la
India a una velocidad supersónica, y piensa
que pudiera proceder de un cometa y que
hubiera llevado las células que
posteriormente cayeron sobre la Tierra.
En julio de
2001 tuvo lugar en Kerala, un estado de la
India, un extraño fenómeno.
Se trataba de unos chubascos que llegaban
a ser de color rojo sangre, y que manchaban
la ropa y marchitaban las hojas de los
árboles. Este fenómeno se prolongó
durante dos meses.
La primera
explicación que se dio a tal coloración era
que se podría deber a la arena transportada
por los vientos desde Arabia. Sin embargo,
la apariencia de esas partículas era de
auténticas células biológicas con paredes
espesas y una estructura interna. Un
estudio realizado por el gobierno de la
Indica concluyó que las partículas rojas
eran células de algas que de algún modo
habían sido lanzadas al aire y depositadas
más tarde en la lluvia. Sin embargo,
había dos problemas con respecto a esta
idea. Por un lado, no existía ningún
precedente histórico al respecto. Por otro,
lo referente a la enorme cantidad de
material que cayó: más de 50 toneladas de
partículas rojas entre julio y septiembre
del 2001. Eso es realmente una cantidad
asombrosa de células de algas a crecer y a
ser alzadas hacia la atmósfera de una sola
vez.
En
realidad, las características del fenómeno
eran muy extrañas, y las explicaciones
convencionales parecieron totalmente
inadecuadas
En las
conclusiones del estudio llevado a cabo por
el Dr. Louis y sus colaboradores, se afirma
que el fragmento cometario contenía una
densa colección de células rojas,
posiblemente de origen extraterrestre. Esta
conclusión surge del análisis de varios
aspectos asociados con este fenómeno, como
el patrón geográfico y de distribución del
tiempo de este fenómeno y la naturaleza de
las partículas rojas. Estos son sus
descubrimientos:
-
El
fenómeno puede explicarse fácilmente si
se asume que el origen de las partículas
rojas es de fragmentos cometarios, que
sufrieron una desintegración atmosférica
sobre Kerala.
-
Hay
evidencias correlacionadas que apoyan
esa línea de pensamiento, como la
explosión sónica de la entrada del
meteorito, que precedió al primer caso
de lluvia roja. El cuerpo cometario en
cuestión debió contener una gran
cantidad de esas partículas rojas, cuya
cantidad se estima en más de 50.000 Kg.
-
El
aspecto más importante del hallazgo es
la naturaleza celular biológica de las
partículas. Bajo el microscopio óptico,
parecen celular biológicas. Además, el
Microscopio de Transmisión de Electrones
muestra una clara estructura celular
(imagen). Su naturaleza orgánica es
apoyada por la abundante presencia de
carbono y oxígeno. Pero, a pesar de las
indicaciones biológicas, las células
no muestran presencia de ADN. La
molécula genética del ADN está presente
en todos los organismos vivos
encontrados en la Tierra, de modo que la
ausencia de ADN es un punto en contra de
la naturaleza biológica de estas
células.
-
Surge
así la posibilidad de bio-moléculas
alternativas en esas células, cuyo
origen se sospecha que es
extraterrestre.
De este modo, las células podrían
representar una forma de vida
alternativa del espacio. Si éstas son
dichas células biológicas, entonces su
producción en grandes cantidades dentro
de los cometas podría explicarse
mediante la teoría de la panspermia.
Sorprendentemente, según el Dr Louis, estas
partículas parecen ser capaces de dividirse
y reproducirse, a pesar de que parecen no
contener ADN, el código químico reproductivo
que es común a todas las formas de vida
sobre la Tierra. Por esta y otras razones,
el Dr. Luis y su colaborador, Kumar, han
rechazado todas las explicaciones ofrecidas
hasta ahora sobre un origen terrestre.
Las
conclusiones del estudio del Dr. Louis
fueron recibidas con escepticismo por sus
colegas: otros científicos y físicos Pero en
marzo de 2006 recibieron apoyo
internacional. El Dr. Milton Wainwright, del
departamento de microbiología de la
Universidad de Sheffield, en Gran Bretaña,
quien por encargo del doctor Chandra
Wikramesinghe, examinó algunas de las
partículas de las muestras de la llamada
“lluvia roja” apoya la teoría del Dr. Louis
sobre que la lluvia podría pertenecer a una
forma de vida alienígena.
Si el ADN
es inidentificable, todas las posibilidades
siguen abiertas. Pero si realmente no hay
ADN, el misterio se profundiza y la
explicación extra-terrestre se vuelve aún
más probable
- especialmente si es posible replicar los
experimentos de reproducción realizados por
el Dr Louis
Comentando
el estudio en una rueda de prensa, el doctor
Chandra Wikramesinghe, Director del Centro
de Astrobiología de Cardiff, en el Reino
Unido, dijo "lo que hace este estudio más
importante aun es la semejanza de las
partículas rojas con células vivas". "Si
se demuestra finalmente que las células de
la lluvia roja son de origen extraterrestre
entonces sería uno de los descubrimientos
más importantes en la historia de la
humanidad.”
El profesor
Chandra Wickramasinghe es el director del
Centro de Astrobiología de la Universidad de
Cardiff. Fue estudiante y colaborador de Sir
Fred Hoyle. Su trabajo conjunto en los
espectros infrarrojos de polvo interestelar
condujo al desarrollo de la moderna teoría
de la Panspermia. Actualmente es reconocido
como uno de los principales expertos
mundiales en material interestelar y en los
orígenes de la vida, y trabaja en la
elaboración de métodos para la detección de
procesos de la vida en el espacio.
El profesor
Wickramasinghe afirma que los hallazgos de
las sondas espaciales enviadas a investigar
a los cometas muestran cómo se pudieron
haber formado los primeros organismos. La
misión Deep Impact del año 2005 al cometa
Tempel 1 descubrió una mezcla de partículas
orgánicas y de arcilla dentro del cometa.
Una teoría de los orígenes de la vida
propone que las partículas arcillosas
actuaron como catalizador, convirtiendo
moléculas orgánicas simples en estructuras
más complejas. La misión Stardust del año
2004 al cometa Wild 2 encontró un conjunto
de complejas moléculas de hidrocarburos:
potenciales elementos de la vida.
El equipo
de Cardiff afirma que los elementos
radioactivos pueden conservar agua en estado
líquido en el interior de los cometas
durante millones de años, haciéndolos
potencialmente “incubadoras” ideales para
vida primitiva. También indican que los
miles de millones de cometas de nuestro
sistema solar y de la galaxia contienen
mucha más arcilla que la Tierra primitiva.
Los investigadores calculan las
probabilidades de que la vida se originase
en la Tierra antes que en el interior de un
cometa en un millón de trillones (10 en una
escala de 24) contra una.
En un
artículo publicado en la Revista
Internacional de Astrobiología en agosto de
2007, titulado “El origen de la vida en los
cometas”, sus autores, los profesores
Chandra Wickramasinghe, Hill Napier y el
doctor Janaki Wickramasinghe afirman:
“Los
hallazgos de las misiones del cometa, que
sorprendieron a muchos, refuerza la
hipótesis de la panspermia. Ahora tenemos
una idea de cómo pudo haber acaecido. Todos
los elementos necesarios: arcilla, moléculas
orgánicas y agua, están ahí. La amplia
escala temporal y la gran cantidad de
cometas hacen altamente probable que la vida
se originase en el espacio más bien que en
la Tierra”
Paul Davies
es físico teórico, cosmólogo, y
astrobiólogo.
En la actualidad ocupa el cargo de
Profesor de Filosofía Natural en el Centro
Australiano de Astrobiología en la
Universidad Macquarie. Su investigación
se centra sobre el origen del universo y el
origen de la vida, e incluye las propiedades
de los agujeros negros, la naturaleza del
tiempo y teoría cuántica de campos. Charles
Lineweaver es un reputado astrofísico de la
Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney
(Australia)
Ambos
aportan ahora una
nueva teoría.
En un artículo publicado en la revista
Astrobiology proponen la probable existencia
de vida extraterrestre sobre la Tierra,
habitando en las profundidades del mar y de
la tierra, en lagos contaminados, así como
en las partes altas de nuestra atmósfera.
Basan su
teoría en las condiciones hostiles que
predominaron durante los primeros años de
existencia nuestro planeta, que se vio
sometido a un intenso bombardeo de
asteroides y cometas, en un sistema solar
expuesto a perturbaciones gravitacionales,
que ocasionaban inestabilidad en el llamado
cinturón de Kuiper, fuente del constante
flujo de rocas hacia la Tierra. De acuerdo
con su teoría, ninguna forma de vida pudo
haber sobrevivido a los intensos choques
ocurridos hace entre 4.550 y 3.500 millones
de años, tiempo en el cual formas de vida
surgían y eventualmente eran destruidas por
los asteroides y cometas. Ambos tipos de
cuerpos llevaban consigo -según los autores-
complejas moléculas orgánicas, así como
probablemente formas primitivas de vida con
las que sembraron de vida la Tierra. De esta
forma la vida pudo haber llegado a la
Tierra, mezclando su material genético con
el de las formas de vida nativas. Más aún,
microorganismos sobrevivientes de antiguas
colisiones, medrarían ocultos en las
entrañas de la tierra, a la espera de ser
descubiertos.
Davies y
Lineweaver sugieren buscar evidencias de tal
mezcla de genes en el genoma de los seres
vivos, sobre todo en el llamado “ADN basura”
en donde podrían estar oculta. Aunque
reconocen la naturaleza especulativa de su
teoría, estiman que el descubrimiento de que
más del 95% del genoma humano está
constituido de ADN inútil, que no contiene
ningún gen y que parece muy estable, y de
que más de la mitad del genoma humano
consiste en secuencias repetitivas sin
función conocida, señala que el mundo
microbiano reserva todavía muchas sorpresas,
una de las cuales podría ser la de la
manifestación de vida extraterrestre en
organismos de nuestro planeta.
Su conclusión es que los microbios
extraterrestres podrían existir hoy en la
Tierra y que probablemente han permanecido
sin ser detectados a pesar de nuestros
esfuerzos, lo que abre nuevas expectativas a
las investigaciones biológicas.
El Universo, ¿Una
Estructura Intelectual?
La Teoría
de la Ascendencia Cósmica es una teoría
científica seria, pero los argumentos que la
avalan aún no han sido demostrados.
Se trata de una hipótesis de trabajo, y
muchos de sus detalles son especulativos.
En la
Ascendencia Cósmica, la vida impone
organización en la materia inanimada desde
arriba hacia abajo. Las bacterias invaden un
planeta sin vida y organizan su entorno. Son
robots programados genéticamente para hacer
un trabajo. Más tarde, los nuevos programas
genéticos dentro de las bacterias ya, y los
nuevos programas instalados por los virus y
otros mecanismos de transferencia de genes,
se activan en las bacterias para permitir
evolucionar a las eucariotas y la vida
multiceluar. El progreso de la evolución
depende de la disponibilidad de los genes
necesarios para cada paso evolutivo.
Podría
haber un potencial mucho mayor en nuestros
genes que el que se ha expresado hasta el
momento. En cuanto a la aceleración de la
curva de evolución hasta ahora, no debemos
sorprendernos si la evolución continúa,
produciendo aún más altamente organizadas
formas de vida. La evolución, por el mismo
proceso que nos ha traído hasta aquí bien
podría llevarnos aún más lejos. Hoy en día,
la ingeniería genética podría facilitar el
proceso.
Las
evidencias disponibles no demuestran nuestra
ascendencia cósmica. Pero alcanzado este
punto, la mejor razón para considerarlo es
que el constante progreso evolutivo, así
como el origen de la vida en nuestro
planeta, no están satisfactoriamente
explicados por el Darwinismo.
En la
actualidad, la Teoría de la Evolución
incorpora la genética de Mendel en el marco
de la Teoría de la Evolución de Darwin. Esta
teoría combinada es lo que se ha dado en
llamar "neo-darwinismo". En palabras de Lynn
Margulis: “El Neo-Darwinismo es un intento
de reconciliar la genética mendeliana, que
dice que los organismos no cambian con el
tiempo, con el darwinismo, que afirma que lo
hacen”
De acuerdo
con este paradigma, la evolución es
impulsada por el azar.
Mutaciones aleatorias afectan a uno o unos
pocos nucleótidos del ADN cada vez. Los
grandes cambios provienen de la
recombinación, un proceso genético en el que
grandes secuencias de ADN son cambiadas,
transferidas, o duplicadas. Estos dos
procesos de mutación y recombinación crean
nuevos significados en el ADN por
afortunados accidentes. De acuerdo con el
paradigma imperante, éste es el mecanismo
que está detrás de la evolución.
Un problema
con esta historia es que no es plausible.
Sería lo mismo que decir que una gran obra
de la literatura como El Quijote haya sido
escrita, con puntos y comas, por una
combinación casual de letras o de palabras,
sin necesidad de que una inteligencia humana
haya intervenido para redactarla.
Sólo con una guía puede el azar dar lugar a
frases o párrafos significativos. Pero la
plausibilidad en el actual paradigma de la
evolución es aparentemente innecesaria.
La gente
común tiene la impresión de que hay ejemplos
en la naturaleza que demuestran que la
mutación y la posibilidad de recombinación
pueden crear un nuevo significado en el
código genético - nuevos genes. Sin embargo,
los supuestos ejemplos de este fenómeno no
son realmente un ejemplo. Consideremos la
posibilidad de que las bacterias se vuelven
resistentes a los antibióticos. Salvador
Luria y Max Delbrück demostraron en 1943 que
en las bacterias resistentes, descendentes
de cepas preexistentes, los genes para la
resistencia ya estaban disponibles en la
reserva genética. A pesar de que algunos han
discutido esta interpretación de sus
experimentos, actualmente está bien
establecido.
Sir
Frederick Hoyle, el gran astrónomo y
matemático inglés, creador, junto con
Chandra Wickramasinghe de la teoría de la
Panspermia Firme, escribe en su libro "El
Universo inteligente":
| |
“Los
evolucionistas confiesan que la probabilidad
de que los átomos y las moléculas apropiadas
se juntaran debidamente para formar tan solo
una molécula proteínica sencilla es de 1 en
10 a la 113, este número es mayor que la
cantidad total de átomos que se calcula para
todo el universo. Los matemáticos consideran
que cualquier suceso que tenga una
probabilidad de ocurrir de menos de 1 en 10
a la 50 nunca sucede. Para la vida se
necesita más que una simple molécula de
proteína; tan solo para que una célula se
mantenga activa se necesitan 2.000
diferentes proteínas, y la probabilidad de
que todas ellas se presenten al azar es de
solo 1 en 10 a la 40.000. Este cálculo
desestima la afirmación de la creación
espontánea. (…)
La
posibilidad de que los aminoácidos de una
célula humana se puedan unir al azar, es
matemáticamente absurda.
La falta de credibilidad de la casualidad es
matemáticamente demostrable con esta
analogía: ¿Cuáles son las posibilidades
de que un tornado que pase por un lote de
basura que tiene todas las partes de un
avión, accidentalmente se junten y creen
otro avión listo para despegar? Las
posibilidades son tan remotas e
insignificantes incluso si un tornado pasara
por todos los lotes de basura del universo.
O es tan improbable que una proteína de
hemoglobina, con sus 141 aminoácidos, sea
formada de una sola vez por selección como
el que un huracán que arrasara un desguace
de chatarra ensamblara un avión Boeing 747.
Esto significa que no es posible que
la célula pase a existir por medio de
coincidencias, y por lo tanto, de modo
definido, tiene que haber sido "creada".
En realidad una teoría así (que la
vida fue montada o convocada por una
inteligencia) es tan obvia que uno se
asombra de por qué no es ampliamente
aceptada como algo autoevidente.
Las razones son psicológicas antes que
científicas. La materia no puede generar
vida por sí misma, sin una interferencia
deliberada:
Si hubo un
principio básico de la materia que de alguna
manera condujo a los sistemas orgánicos
hacia la vida, su existencia debería ser
fácilmente demostrable en el laboratorio.
Por ejemplo, uno podría tomar una bañera
donde preparar el caldo primitivo, llenarla
con cualquiera de los elementos químicos de
naturaleza no biológica que le plazca.
Después se puede bombear los distintos gases
que más le guste sobre esos elementos
químicos, o a través de ellos, e irradiar
todo con el tipo de radiación que se le
ocurra. Dejemos a continuación que el
experimento prosiga durante un año y veamos
después cuántas de las 2 mil enzimas
(proteínas producidas por células vivas) han
aparecido allí. Yo le daré la respuesta, así
ahorra el tiempo, los problemas y los gastos
para hacer el experimento. No encontrará
nada en absoluto, excepto, posiblemente, un
sedimento aglutinado compuesto de
aminoácidos y otros elementos químicos
orgánicos simples. Al observar el
universo, uno debe darse cuenta de que es
una estructura intelectual.
La
verdaderamente desesperante situación en que
nos encontramos es que aquí estamos, en este
fantástico universo, sin ninguna pista que
nos conduzca a pensar que nuestra existencia
tiene un significado real. La vida no
puede haberse producido por casualidad. Hay
una Inteligencia coexistente con el universo
y esta Inteligencia y el Universo se
necesitan mutuamente.
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Desde
luego, los defectos de la teoría Darvinista
existen. Sin embargo, el propósito principal
de los defensores de la Teoría de la
Ascendencia Cósmica se centran en demostrar
que la misma resulta viable y aportar nuevos
hechos científicos del proceso evolutivo y
del origen de la vida en la Tierra.
Documento investigado y preparado por
Sagrario Arana.
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